El cielo está siempre sobre nuestras cabezas en cada instante de nuestras  vidas. Por esta razón es posible caer en el error de quitarle valor por ser algo que forma parte de lo cotidiano. 

Sin embargo, la observación del cielo resulta una acción que tiene mucho que aportarnos a diferentes niveles.

En este artículo quiero contarte sobre los beneficios de mirar hacia arriba y perder tu mirada al encuentro de lo irrepetible, pues el cielo nunca es igual y nos sorprende con sus múltiples estados de ánimo. 

 

Índice

Antes que Youtube estaba el cielo

Levantar la vista y observar el cielo puede parecer un acto simple y sencillo pero, debido al ritmo de vida que llevamos, puede ser considerado como  un auténtico lujo. 

En otros tiempos, vivir ocioso sin nada que hacer era sinónimo de alto estatus. Sin embargo, hoy día, disfrutar de tiempo libre tiene una connotación más bien negativa y se lo considera un tiempo de improductividad. 

Admiramos a las personas con agendas atiborradas de tareas como si eso fuera sinónimo de éxito. La contradicción es que esta tendencia tan popular en occidente nos trae consecuencias negativas para la salud, pues  el tiempo de ocio es fundamental para que podamos desconectar de la rutina cotidiana. 

El estrés de nuestros días unido al auge de la tecnología hace cada vez más difícil la desconexión y dedicar momentos para nuestro descanso.

Aquí estamos hablando de uno de los entretenimientos primigenios de la humanidad. Un pasatiempo que ha sido compartido a lo largo de los tiempos y por diferentes sociedades.

 

 

Mirar al cielo es un antídoto contra el aburrimiento, porque antes de la televisión, antes del cine, antes de las cadenas de vídeo en internet, antes de todo eso los humanos pasaban su tiempo mirando la bóveda celeste, disolviéndose en el constante flujo cambiante de las nubes, buscando respuestas y cuestionando sus secretos.

 Podemos decir, al contrario de lo que se piensa, que tener la mirada puesta en el cielo no es tiempo perdido, sino que es un tiempo bien invertido.

 

Relájate y conecta contigo

El beneficio a nivel psicológico que podemos encontrar en esta ociosa observación es de un incalculable valor para nuestro auto-conocimiento.

La naturaleza cambiante de la atmósfera masajea nuestra mente, produce estados que reflejan nuestras emociones y nos recuerda que como en la vida de las nubes, ningún estado es permanente.

 

Estar en silencio observando el cielo lleva nuestra mente a un estado de profunda relajación y a plantearnos cuestiones trascendentales. Es un momento íntimo en el que buscamos respuestas.

Por otro lado, ayuda a mejorar la estabilidad emocional, el estado de ánimo, y a tomar una mayor consciencia de lo personal. Fomenta que nos liberemos de los automatismos de nuestros pensamientos.

 

Las nubes son también grandes estimuladoras de nuestra imaginación. ¿Cuántas veces te has encontrado viendo formas en las nubes? Es ese estado de relajación mental el que te predispone a la liberación misma del pensamiento, haciendo más fácil el dejarse llevar. 

A lo largo de los años y en diferentes culturas, desde el budismo zen hasta las tradiciones chamánicas, la naturaleza se ha venerado como un mapa para guiar la existencia y encontrar en ella sus más grandes respuestas.

 

En japonés existe la expresión «kachou Fuugetsu» para designar el momento en que la belleza y maravilla de la naturaleza facilita el autodescubrimiento.

¿Hace cuánto que no te dedicas unos instantes a mirar despreocupadamente las nubes? Lo único que tienes que hacer es respirar y mirar hacia arriba.

 

Disfruta y reconecta con la naturaleza

Según el gran naturalista Alexander Von Humboldt: “La naturaleza hay que experimentarla a través de los sentimientos”.  Y es así como debemos reimaginar nuestra relación con la naturaleza, a través de esta reconexión. Pues es la forma más potente que podemos encontrar para combatir los males de nuestros tiempos.

 

 

En la actualidad, es fácil ignorar a la naturaleza. Pero en la vida que llevamos la mayoría, encerrados en espacios de asfalto y cemento, es difícil que se den momentos para apreciarla, hay que buscarlos.  

Por eso, regálate un tiempo para salir a caminar, para asomarte por la ventana y observar el cielo. No es necesario hacer un gran viaje para descubrir las maravillas de la naturaleza, están en tu ciudad, en el cielo, en las plantas, a cada paso. Sólo se trata de saber mirar.

Es necesario recordar que nuestras raíces están en la Naturaleza y alimentar esa conciencia global. Pasar por alto este hecho no nos llevará a ningún buen lugar.

La sensibilidad ante la belleza y el poder que alberga nuestra atmósfera nos muestra lo pequeños que somos y el insignificante lugar que ocupamos  en el universo.

A diferencia de nosotros, la naturaleza es siempre coherente y tiene mucho que enseñarnos. El cielo, como la vida misma, es armonía seguida de caos, y caos seguido de armonía.

 

Alimenta tu curiosidad

Es imposible apreciar profundamente algo y no sentir el deseo de conocerlo y comprenderlo mejor. 

La Tierra es un planeta acuoso y la vida aquí depende del agua. Sin ella no tendríamos nubes, ni habría precipitaciones y el planeta sería un desierto sin vida.

 

Imagen de Juan Lacruz en Wikimedia

La sustancia del agua muta continuamente en sus tres estados (gaseoso, sólido y líquido). ¿De dónde viene una nube y hacia dónde va? Hay una secuencia de causas físicas que hace que una nube exista durante un tiempo y luego se disipe.

 

Determinadas nubes se forman por unos determinados factores. Son estos factores los que nos dan información y nos ayudan a leer la atmósfera.

En el pasado, fuimos hábiles observadores del cielo y hacíamos predicciones con una precisión asombrosa, pues el clima siempre ha afectado de forma significativa a muchas actividades realizadas por el humano. Hoy en día, esa habilidad reside sólo en los especialistas del tema.

Es un desafío para las personas de a pie desarrollar esta habilidad que nace de la pura curiosidad. Sin embargo, se siente una tremenda satisfacción cuando no sólo somos capaces de identificar los fenómenos atmosféricos que tanto nos seducen, sino que además, somos capaces de comprender los mecanismos que los producen.

Puedes encontrar algunas curiosidades más para estimular tu interés sobre lo que pasa ahí arriba en este artículo.

No hay nada mejor si tienes tiempo libre que pasarlo con la cabeza en las nubes.

 

¿Quieres saber más sobre las nubes?

Es muy posible que tu curiosidad te pida saber más sobre estos habitantes del cielo. Si quieres iniciarte en el reconocimiento de los principales tipos de nubes que existen, aquí tienes una guía para dar tus primeros pasos en su identificación. 

Espero que te sirva y te sea de ayuda para alimentar tu pasión por el espectáculo más maravilloso y variado que podemos encontrar en la naturaleza.

¡Feliz observación de nubes!

Imágenes de PxHere.com

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