Es muy probable que, mientras te pierdes en la despreocupada observación del cielo, te acudan a la cabeza ciertas preguntas sobre su enigmática y etérea naturaleza. ¿Qué son las nubes?
Las nubes siempre están ahí, decorando nuestros cielos. Llenan de riqueza emocional el paisaje que nos rodea estimulando nuestra imaginación con su naturaleza cambiante. Masajeando nuestra mente y llenándola de calma y asombro. Nos regalan valiosos momentos que nos conectan con nosotros mismos y la naturaleza. Nos muestran el lugar que ocupamos en este mundo, lo pequeños que somos frente a la magnitud y poder de la atmósfera que nos rodea.
En este artículo vamos a dar un paseo por estas cuestiones para satisfacer la curiosidad de los ávidos observadores de nubes. Porque cuando sientes pasión por algo se crea la necesidad de conocerlo más y mejor. Espero que te sea de utilidad y alimente tu afición por la apreciación de la magia que sucede de forma reiterada sobre nuestras cabezas.
Índice
¿Qué son las nubes?
Un meteoro es cualquier fenómeno físico natural que tiene lugar en la atmósfera. La Organización Meteorológica Mundial (OMM) define el término meteoro como cualquier fenómeno natural observado en la atmósfera o sobre la superficie de la tierra, que consiste en una suspensión, precipitación, depósito de partículas líquidas, partículas sólidas o una manifestación óptica o eléctrica.
Las nubes por tanto se clasifican como hidrometeoros. Son masas visibles de vapor de agua condensado compuestas de cristales de hielo y/o gotas de agua microscópicas, tan pequeñas y ligeras que flotan en el aire. Se encuentran suspendidas en la troposfera, la capa más baja de la atmósfera, donde a medida que ascienden, la temperatura es cada vez más fría.
Las nubes más altas y frías sólo tienen cristales de hielo, mientras que las más bajas y cálidas están formadas por gotas de agua, y también existen nubes mixtas que contienen agua en ambas formas.
¿Cómo se forman?
Las nubes forman parte del ciclo natural del agua en nuestro planeta que es generado y movido por el calor del Sol. Se forman en zonas donde las condiciones atmosféricas son las propicias. Si se desplazan o las condiciones cambian éstas evolucionan o desaparecen.
Todo el aire contiene cierta humedad en forma de vapor de agua. La superficie terrestre está formada por un 70% de agua. Las plantas también también aportan humedad al aire absorbiéndola del terreno y evaporándola por sus hojas.
Cuando el aire se calienta tiende a subir, se expande y se enfría lentamente hasta que alcanza el punto de saturación, no admite más vapor de agua. La saturación de una masa de aire en la atmósfera es el paso previo a la formación de nubes. La cantidad de vapor de agua que el aire puede retener depende de la temperatura y la presión atmosférica. El aire caliente puede retener más vapor de agua que el aire frío.
El agua se condensa en forma de gotitas microscópicas que se adhieren a pequeñas partículas que flotan en el aire como humo, polvo o sal marina (núcleos de condensación), formando una diminuta gota alrededor de cada partícula. Cuanto más abundantes sean los núcleos de condensación más fácil será la formación de nubes.
Si estas gotitas se agrupan en número se convierten en una nube visible. Mientras la nube se mantenga más caliente que el aire a su alrededor ésta seguirá evolucionando.
¿Cuál es su función?
¿Por qué hay nubes en el cielo? Las nubes son de vital importancia para el ciclo del agua. El agua se evapora, forma nubes en las altas capas de la atmósfera, se condensa lo suficiente para llover, para luego volver a evaporarse y formar nubes de nuevo.
El agua de la Tierra está siempre en constante movimiento y cambiando de estado. A escala global, la misma cantidad de agua que es evaporada vuelve como precipitación. Una vez evaporada, una molécula de agua podrá permanecer alrededor de diez días en el aire.

Imagen de S B en Pixabay
Aunque la atmósfera no es un importante almacenador de agua, si que es una vía rápida que el agua utiliza para moverse por el globo terráqueo. En la atmósfera siempre hay agua. Las nubes son su forma más visible, pero incluso el aire limpio contiene agua, partículas demasiado pequeñas como para ser visibles.
Las nubes también juegan una función muy importante al modificar la distribución del calor solar sobre la superficie terrestre y dentro de la atmósfera. Mantienen la temperatura más uniforme, ya que impiden la radiación excesiva del calor terrestre y evita que se escape rápido al espacio.
En las noches nubladas la temperatura suele ser más alta que con el cielo despejado. Por el contrario, durante los días calurosos las nubes nos refrescan con su sombra.
¿Por qué las nubes flotan en el cielo?
Las vemos atravesar el cielo casi levitando. Pero ¿Cómo puede una masa que contiene inmensas cantidades de agua simplemente flotar? Lo normal sería pensar que, por la fuerza de la gravedad, deberían caer al suelo.
Lo que sucede aquí es que el vapor es más ligero que el aire que lo rodea y para caer tiene que superar la resistencia que ofrece ese aire. Es cierto que una nube pesa miles de kilogramos en agua, pero está disuelta en muchos miles de kilogramos más de aire, y esto la hace estable.
También hay que señalar que las nubes se forman generalmente por procesos convectivos en los que el aire húmedo y templado forma corrientes ascendentes que empujan a la nube hacia capas más altas. Es por esta razón que las nubes “flotan”.
¿Qué les ocurre a las gotas de lluvia para precipitarse?
Cuando las moléculas de agua se adhieren a un grano de polvo forman una gotita. Conforme se unen más gotitas su densidad aumenta hasta que su peso es suficiente como para superar al del aire que la rodea, y caen. En su camino estas gotas arrastran más gotas con ella, pudiendo fragmentarse o dispersarse.

El diámetro medio de una gota de lluvia es de unos dos milímetros; el de una gotita de nube es una centésima parte, y el de un núcleo de condensación ronda la diezmilésima parte del de la gota de lluvia.
¿De qué color son las nubes?
La primera respuesta que viene a nuestra mente ante esta pregunta podría ser que las nubes son blancas, si consideramos las nubes que se observan en un día soleado. Pero a poco que uno lo piensa, vienen a la mente otras coloraciones como las grises en un día lluvioso, o los espectaculares tonos rojizos y anaranjados que toman durante el amanecer o el atardecer. ¿Entonces, cuál es el color de una nube?
Para comprender bien lo que pasa necesitamos saber que el espectro de la luz solar es de color blanco y es una mezcla de luces de distintos colores.
Cuando la luz incide sobre las gotitas de agua de una nube se refleja y dispersa haciendo que la veamos de color blanco. Pero las nubes de lluvia son tan densas que dificultan el paso de la luz, lo que hace que se oscurezcan y las veamos grises por la sombra que ellas mismas se proyectan. Aunque si las vemos por encima en realidad siguen siendo blancas.
¿Y las nubes rojas?

Imagen de Peter Fitzpatrick en Unsplash
Cuando el Sol está bajo en el horizonte, como ocurre al amanecer y al atardecer, la luz solar tiene que recorrer una porción más amplia de la atmósfera. En este recorrido se encuentra con diferentes partículas en suspensión que se hallan en el aire, las cuales actúan como filtro.
Es por medio de ese filtro que los distintos colores que forman el espectro visible de la luz natural comienzan a perderse. Son entonces absorbidos en función de su longitud de onda. Los primeros en desaparecer son los tonos azulados, mientras que los que más persisten son los rojos y anaranjados. Son esos colores finalmente los que reflejan las nubes regalándonos momentos sublimes.
Pero las nubes también pueden adquirir otras tonalidades cuando la luz que difunden no proviene directamente del Sol, sino del reflejo del mar o de la tierra. Las nubes que están sobre el agua pueden tomar una ligera coloración verdosa o azulada como resultado de su reflejo.
“Hay nubes grises que cogen su color al estar cerca de la luna. Hay nubes sin sombra. Hay nubes densas, blancas y brillantes cuyos bordes se tocan. Hay velos blanquecinos formados por cristales de hielo. Nubes como rebaños. Hay nubes negras como montañas oscuras, que en unos instantes cubren el cielo y anegan la tierra de lluvia. […] Hay nubes como velo de cristal. Y nubes pesadas como castillos. Nubes que nos recuerdan la cara del ser que amamos. Y nubes con rostros que no queremos recordar. Siempre viví mirando al cielo y nunca encontré dos nubes idénticas. Así quiero morir. Mirando las nubes y buscando la pregunta a una respuesta que no conozco.” (De la película «A los que aman» de Isabel Coixet).
¿Quieres saber más sobre las nubes?
Es muy posible que tu curiosidad te pida saber más sobre estas habitantes del cielo. Si quieres iniciarte en el reconocimiento de los principales tipos de nubes que existen, aquí tienes una guía para dar tus primeros pasos en su identificación. Porque cuando algo te apasiona quieres saber más y conocerlo mejor.
Espero que te sirva y te sea de ayuda para alimentar tu pasión por el espectáculo más maravilloso y variado que podemos encontrar en la naturaleza.
¡FELIZ OBSERVACIÓN DE NUBES!

Fundadora y administradora de Observadores de Nubes. Una comunidad para difusión y deleite de los amantes de uno de los espectáculos naturales más cautivadores y accesibles del mundo.